La revisión previa a la compra, conocida en el sector por su nombre en inglés, due diligence, es el examen a fondo de una empresa antes de firmar. La hacemos en sus cinco frentes, con nuestros economistas y abogados.
¿Estás pensando en vender? Empieza por una valoración orientativa, sin coste ni compromiso.
Es la parte que suele faltar, y la que mejor conocemos después de veinticinco años trabajando dentro de empresas industriales. Si los clientes seguirán ahí con otro dueño. Qué margen deja cada producto y cada cliente de verdad. Cuánta capacidad hay disponible y en qué estado están las máquinas. Qué posición ocupa la empresa frente a sus competidores y hacia dónde va la demanda de su sector.
Y sobre todo, qué recorrido tiene por delante, que es lo que justifica el precio: qué posibilidades de diversificación existen, por sectores y por mercados; cuánto se puede crecer internacionalizando la actividad; qué margen da la digitalización de procesos y de servicios; y si el servicio posventa puede convertirse en una unidad de negocio con ingresos recurrentes. Un comprador que ve ese recorrido compra otra cosa.
Normalización del resultado, calidad de los ingresos, necesidades de circulante, inversiones pendientes, deuda real y compromisos fuera de balance.
Situación ante Hacienda, incluida la Hacienda foral, impuestos pendientes o discutibles, inspecciones abiertas y riesgos derivados de operaciones pasadas.
Convenio aplicable, antigüedades y contingencias asociadas, dependencia de personas clave, compromisos de jubilación y clima de la plantilla.
Titularidad y cargas del inmueble y de la maquinaria, contratos con clientes y proveedores, licencias, medio ambiente, litigios abiertos e inspecciones.
Ninguna de esas cosas impide una operación. Todas cambian el precio si aparecen tarde.
Anticipar la revisión antes de salir al mercado es una de las inversiones más rentables que puede hacer un propietario. Se detecta lo que el comprador iba a encontrar, se corrige lo corregible y se prepara la respuesta a lo demás. Se llega a la mesa con todo bien preparado, sin sorpresas.
Una conversación de una hora, confidencial y sin compromiso.