Valoración

Cuánto vale su empresa

Es la primera pregunta de cualquier propietario, y la que peor se responde con una sola cifra. Le explicamos de qué depende y le damos un rango que puede defender.

Dos formas de mirar la misma empresa

La primera, por lo que gana. Se parte del resultado de los últimos ejercicios y se normaliza: se ajusta la retribución del propietario a lo que costaría un directivo en el mercado, se retiran los gastos que no volverían a producirse con otro dueño y se separa lo extraordinario de lo recurrente. Sobre ese resultado limpio se aplica un múltiplo acorde al sector, al tamaño y al riesgo de la compañía.

La segunda, por lo que tiene. Inmueble, maquinaria, existencias y tesorería, menos la deuda. En empresas industriales con nave propia esta vía suele marcar un suelo por debajo del cual no tiene sentido vender, y conviene conocerla antes de sentarse con nadie.

El valor razonable está casi siempre entre las dos, y la diferencia entre ellas dice mucho sobre qué tipo de comprador conviene buscar.

Por qué damos un rango y no una cifra

Porque una misma empresa vale distinto según quién la compre. Un competidor que ahorra costes al integrarla, un grupo que con ella entra en un mercado nuevo y un inversor que solo mira la rentabilidad no llegan al mismo número, y las diferencias entre ellos no son pequeñas.

Una cifra única da una falsa sensación de seguridad y se convierte en un ancla que luego cuesta mover. Un rango bien explicado, con lo que hay que hacer para acercarse a la parte alta, es mucho más útil.

Dos niveles

Valoración orientativa

Sin coste y confidencial. En unos diez días le damos un rango de valor a partir de la información que usted nos facilite: cuentas de los últimos ejercicios, situación de clientes y una conversación de una hora. Sirve para saber si el momento tiene sentido y para decidir si vale la pena seguir.

Diagnóstico completo

Cuatro a seis semanas. Nuestros honorarios se fijan por escrito antes de empezar. Incluye la valoración detallada, el análisis del mercado y de la competencia, la revisión de la cartera de clientes con márgenes, el mapa de compradores posibles y las alternativas reales que tiene. Si después nos encarga la venta, su importe se descuenta de nuestros honorarios.

Qué necesitamos para empezar

  • Cuentas anuales de los tres o cuatro últimos ejercicios.
  • Situación actual del año en curso.
  • Facturación por cliente de los últimos años.
  • Diversificación de la cartera: por sectores, por mercados y por antigüedad de la relación.
  • Relación de maquinaria, capacidad instalada e información sobre el inmueble.
  • Plantilla, antigüedades y jubilaciones previstas en los próximos años.
  • Detalle de la deuda y de los compromisos pendientes.

Todo ello bajo acuerdo de confidencialidad firmado antes de que nos envíe nada.

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Confidencial, sin coste y sin compromiso.